Como pagar menos impuestos

| diciembre 19, 2011 | 0 Comentarios

Contrariamente a lo que piensa la mayoría de los ciudadanos, la declaración de la renta no la hacemos en mayo, cuando toca rellenar y presentar el IRPF, sino durante todo el año anterior. Y es que a efectos reales lo que cuenta son nuestras ganancias, inversiones y sobre todo deducciones que hayamos podido realizar durante el ejercicio fiscal o año natural y por las que al año siguiente deberemos rendir cuentas en la declaración de la renta.

Tendemos a confundir los años fiscales y al hablar de la renta 2012 la mayoría de las veces queremos referirnos a la renta 2011. Esto se debe a que hacemos la declaración de un año para otro y por ejemplo en 2012 pagaremos impuestos por nuestros actos en 2011. Por eso mismo, para pagar menos impuestos no debemos esperar a que llegue mayo y el momento de presentar la declaración de IRPF. Hay que ponerse en marcha en 2011 (o el año anterior) y pensar que al final será por lo que hagamos en ese periodo por lo que podremos reducir la factura fiscal, ya que en mayo, nuestras alternativas se limitarán a la forma de rellenar el IRPF.

Por eso mismo vamos a repasar las deducciones de IRPF que podemos practicar, que a fin de cuentas es lo que nos va a permitir pagar menos impuestos:

  1. Compra de vivienda: la deducción por vivienda habitual es una de las más extendidas y nos permitirá desgravar parte de las cantidades aportadas para la adquisición de nuestra casa. El requisito indispensable es que esta sea nuestra vivienda habitual (ver concepto de vivienda habitual). A partir de ahí quienes hayan comprado su casa antes de 2011 podrán desgravar un 15% del dinero de la hipoteca sobre un máximo de 9.015 euros. Para quienes comprasen su casa después del 1 de enero de 2011 la situación se complica ligeramente y las cantidades a deducir dependerán de su base imponible (salario más inversiones menos desgravaciones). De forma resumida, el porcentaje a deducir será siempre del 15% y lo que varían son las cantidades sobre las que aplicar esa deducción de forma que quienes tengan una base imponible inferior a 17.000 euros podrán imputar hasta 9.015 euros aportados para la compra de la casa. Esa cantidad se va reduciendo de forma progresiva hasta llegar a cero en los 24.000 euros, de forma que quienes superen esa base imponible no podrán deducir.
  2. Alquiler de vivienda: existe una deducción por alquiler para el inquilino y otra para el casero. Para el inquilino o arrendador, le permitirá deducirse por lo que paga de alquiler de forma similar a como lo haría por la compra de su casa, sólo que en este caso deberemos distinguir entre las deducciones estatales y autonómicas. El tramo estatal, aplicable en todo el territorio nacional salvo Navarra y País Vasco, permitirá deducir el 10,05% de las cantidades aportadas en concepto de alquiler con las mismas limitaciones comentadas para la compra de vivienda desde 2011. La parte autonómica varía en función de cada comunidad y puede consultarse aquí.
  3. Cuenta ahorro vivienda: la fiscalidad de la cuenta ahorro vivienda también permite desgravar por las cantidades depositadas en la cuenta ahorro vivienda bajo las mismas reglas que por la compra habitual. El único requisito es que deberemos comprar una casa antes de cuatro años a contar desde que abrimos la cuenta y que no podremos destinar el dinero a ninguna otra actividad, ni siquiera durante ese periodo de cuatro años.
  4. Reforma y rehabilitación de vivienda: la deducción por rehabilitación de la vivienda incluye los supuestos recogidos en el Real Decreto-ley 6/2010 de 9 de abril y el Real Decreto 2066/2008, de 12 de diciembre así como en la Ley de IRPF. Se puede deducir el 20% de los costes de la reforma, aunque la cantidad sobre la que aplicar este porcentaje dependerá de los ingresos. De esta forma, si la base imponible es igual o inferior a 53.007,20 € anuales, el limite son 6.750 € anuales y si está entre 53.007,21 y 71.007,20 el limite será el resultado de 6.750 – 0,2 x (Base Imponible – 33.007,20). La deducción puede practicarse durante un plazo de cuatro años a razón de los citados 6.750 euros por año, lo que hace que la cantidad máxima a deducirse sea de 20.000 euros.
  5. Donaciones: las donaciones permiten deducir un 10%, 20% ó 30% cuando se realizan a entidades sin ánimo de lucro, actividades de mecenazgo y otras similares previstas por la ley. El porcentaje de la deducción dependerá del tipo de institución y la actividad que realice. Dentro de las cantidades a deducir se podrán incluir tanto las cuotas que se pagan como socio como las aportaciones extraordinarias y las no dinerarias. Lo que nunca podrá la deducción es superar el 10% de la base liquidable con carácter general y el 15% para determinadas actividades y programas prioritarios de mecenazgo.
  6. Cuotas sindicales y colegios profesionales: se pueden desgravar las cuotas sindicales y las cantidades pagadas para formar parte de colegios profesionales siempre que sea indispensable para el desarrollo de la actividad. El dinero destinado a este fin sirve para reducir la base imponible.
  7. Planes de pensiones: se puede deducir por las aportaciones realizadas a los planes de pensiones en la declaración de la renta. Las cantidades que paguemos por nuestros planes de pensiones servirán para reducir la base imponible. Existen algunos límites sobre las cantidades a aportar en función de la edad, de forma que los menores de 50 años podrán deducir sobre 10.000 euros o el 30 de sus ingresos y los mayores de 50 años sobre 12.500 euros o el 50% de sus ingresos. Además, las personas por discapacidad podrán deducir hasta 24.500 euros y las aportaciones realizadas al plan de pensiones del cónyuge también están sujetos a incentivos fiscales que permiten reducir 2.000 euros de la base imponible siempre que los ingresos de este no superen los 8.000 euros.
  8. Compensar ganancias con pérdidas patrimoniales: en la declaración de la renta podremos compensar las ganancias, que a efectos prácticos permite restar el dinero perdido en bolsa y otras inversiones a las ganancias que logremos más en los cuatro años posteriores.
  9. Protección del patrimonio histórico: aunque esta última deducción sólo está disponible para las rentas ‘más selectas’ nunca está de más recordarla. podremos practicar una deducción del 15% de las  inversiones o gastos para la adquisición de bienes del Patrimonio Histórico España que estuviesen fuera de nuestras fronteras, conservación, reparación, restauración, difusión y exposición de los bienes de su propiedad que estén declarados de interés cultural y la rehabilitación de edificios. La deducción no podrá superar el 10% de la base liquidable.

Esperemos que estos consejos os sean de ayuda y os permitan reducir al máximo la factura fiscal, pero sobre todo recordar que no debemos esperar a mayor para pensar en la declaración de la renta, sino que debemos acostumbramos a estructurar las cuestiones fiscales en función de los años naturales.

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Categoría: Fiscalidad

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